conFilosofía

el blog de los aprendices de Filosofía

Moral-amoral

Un sujeto amoral no es aquél que elige lo malo frente a lo bueno, sino que el que no se hace cuestión de la alternativa del bien y del mal y pretende situarse “más allá” o “más acá” de la misma.

Encontrarse más acá de la alternativa del bien y el mal es situarse en el estadio estético que propone Kierkegaard, es decir, aquel que realiza sus elecciones desde una cierta indiferencia. Se elige ahora esto, luego lo otro, sin que en ninguna de esas elecciones el hombre comprometa su existencia. La diferencia radical entre el hombre del estadio estético y el del estadio ético no es que uno elija el mal y el otro el bien, sino que el primero no quiere hacerse cargo de la cuestión mientras que el segundo la tiene en cuenta. Quien sólo elige estéticamente se coloca a merced del capricho, dejándose elegir por los variables impulsos o dejándose hacer por el tiempo, los otros, la sociedad. Es un indiferente que hace dejación de su responsabilidad y, al negarse a realizar su frágil y arriesgada -pero tal vez hermosa- libertad, se abandona a la cosificación. Como dice Fernando Savater, “el indiferente es cosa entre las cosas: sabe que de las cosas no puede esperarse nada, porque todas dan lo mismo, y él no se siente llamado a introducir apasionadamente en ellas las debidas distinciones”.

Encontrarse más allá de la alternativa pretendió situarse Nietzsche. En vez de una moral reactiva a los criterios por otros impuestos, que no pretende originariamente nada y es propia de espíritus sometidos, él propone la moral de alguien “rudo, poderoso, plantado en sí mismo, que quiere ser señor”. Frente a la moral del rebaño, la figura del superhombre; frente a las normas universales, el propio querer. Su “más allá del bien y del mal” no pretende sino establecer otro “bien” y otro “mal”, una nueva jerarquía de valores.

El fenómeno de la amoralidad hay quien la entiende más como un problema psicopatológico que ético, si es que no como un concepto límite, que remite a un conjunto vacío, en el que los casos aislados de auténtica privación del sentido del bien y del mal vendrían a ser la excepción que confirma la regla, sin forzar una nueva categorización.

13 enero 2010 Posted by | Ética, Filosofía | , , | 3 comentarios