conFilosofía

el blog de los aprendices de Filosofía

Moral-inmoral: moral como contenido

Moralidad y eticidad

El ser humano no sólo trata de “ajustarse” a la realidad de cualquier forma, sino de hacerlo con justeza, de la manera preferible o mejor, debida o buena, que es a lo que se denomina “moral como contenido” (según Zubiri y Aranguren). Los contenidos de la moralidad suene venir ofrecidos sociohistóricamente por las religiones, las visiones de sentido y las normas de convivencia, es decir, por los códigos culturales. Esa normatividad la encarnan las instituciones y queda recogida en el francés moeurs o en el alemán Sitten. La Sittlichkeit (la eticidad) viene constituida, para Hegel, por las valoraciones sedimentadas en las instituciones sociales que superan lo que él consideraba la “mera moral”.

Bueno en sentido instrumental y en sentido moral

El término bueno no siempre se usa en sentido moral. En ciertas ocasiones tiene un significado puramente instrumental, en cuanto adecuado a su fin, como cuando decimos que un cuchillo es “bueno”, en la medida en que corta precisa y afiladamente, sin darle a la expresión connotación moral alguna. “Deseable”, por su parte, puede referirse tanto a lo que debe ser el objeto de deseo cuanto a lo que de hecho es deseado por alguien.

Kant, en la Crítica de la razón práctica (1788), quiso desbaratar el equívoco y la ambigüedad de las expresiones “bonum” y “malum”, susceptibles de un doble sentido, sirviéndose de las posibilidades brindadas por el alemán:

  • Acepción moral: “das Gute” (lo bueno) para bonum y “das Böse” (lo malo) para malum.
  • Acepciones instrumentales: “das Wohl” (lo provechoso”) para referirse a bonum y “das Übel” (lo perjudicial) o “das Weh” (lo dañino) para referirse a malum.

El provecho o el perjuicio siempre significan tan sólo una relación con nuestro estado de agrado o desagrado, de deleite y dolor, y cuando deseamos o aborrecemos por ello un objeto, tal cosa tiene lugar únicamente por cuanto dicho objeto queda relacionado con nuestra sensibilidad, asó como con el sentimiento de placer y displacer que produce.

“Felicidad es la satisfacción de todas nuestras inclinaciones, tanto extensive, atendiendo a su variedad, como intensive, respecto de su grado, como también protensive, en relación con su duración. La ley práctica derivada del motivo de la felicidad la llamo pragmática (regla de prudencia). En cambio, la ley, si es que existe, que no posee otro motivo que la dignidad de ser feliz la llamo ley moral (ley ética) (Kant, 1978)”

Ética material y ética formal

La moral como contenido no es necesariamente lo que se ha dado en llamar una etica material, sino que puede venir constituida por una ética formal. La ética material prescribe a través de códigos morales y de modo bastante concreto lo que se debe hacer, regulando con detalle el contenido de nuestro comportamiento. La ética formal no establece qué hemos de hacer en concreto, sino tan sólo cómo hemos de obrar para que nuestro comportamiento sea efectivamente moral. En este caso, la moral como contenido se hace aquí puramente formal, es decir, vacía de contenido.

15 enero 2010 Posted by | Ética, Filosofía | , , | 3 comentarios