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el blog de los aprendices de Filosofía

Ética y moral: aproximación semántica

Ética deriva de las palabras griegas êthos y éthos:

  • Êthos: posee dos sentidos fundamentales: el sentido más antiguo aludía a la “residencia”, a la “morada”, al “lugar donde se habita”. Así lo señaló Heidegger en su Carta sobre el humanismo. El significado fue evolucionando hasta llegar a designar el lugar (metafórico, interior) desde el que se vive, es decir, la disposiciones fundamentales del hombre en la vida, su carácter.
  • Platón y Aristóteles derivaron êthos de éthos (el carácter de la costumbre) y acercaron el sentido de éthos al de héxis (hábito que se adquiere a través de la repetición). El carácter sería entonces como una “segunda naturaleza” -fuente de nuestros actos y a la vez resultado de ellos-, frente al mero talante o temperamento (significado originario de héxis), con el que hemos de forjar nuestra personalidad moral.

Ambos términos, êthos y éthos, fueron traducidos al latín de la palabra mos, de la que provendría “moral”. En la traducción prevaleció el sentido de costumbre o hábito en detrimento de las otras acepciones, con lo que la reflexión ética se fue deslizando desde el plano del carácter moral al de su desgajamiento en hábitos y, progresivamente, hacia una atomización de la vida moral, que acabaría centrándose en los actos -buenos o malos- tomados aisladamente.

Así, entre los actos, los hábitos y el carácter se establece una especia de círculo: nuestros habitos y actos dependen de nuestro carácter, pero el carácter se forja a través de sucesivas elecciones y decisiones. Y el modo de ser es el resultado de nuestra disposición o talante, elaborado por el carácter que, a través del comportamiento, vamos conformando. Pero el centro de gravedad está en la vida en su conjunto, más que en los actos aislados los cuales, en realidad, sólo cobran relieve e importancia en cuanto se supone que en ellos se expresa la vida moral.

Otra de las difusas fronteras semánticas se encuentra en el filósofo moral (cuya labor es principalmente teórica, aunque referida a la práctica) y el moralista (cuya labor es ante todo la de reformar y alentar la práctica moral de los humanos). Aunque el filósofo moral reflexiona sobre la vida práctica, no por ello tiene forzosamente que jugar el papel de moralista, sino que puede limitarse a una reflexión teórica general sobre el fenómeno de la moralidad.

Y es que la moral hace directa referencia al comportamiento humano y a su calificación en cuanto bueno o malo, haciéndose cargo del mismo los diversos códigos o principios que tratan de regular las acciones de los hombres. Así, podríamos hablar de moral o códigos cristianos, budistas, marxistas, etc. Ética, por su parte, es aquella rama de la filosofía que piensa la vida moral, sin proponerse prescribir o aconsejar, como lo hacen los referidos códigos y principios morales, sino más bien reflexionando sobre ellos, para intentar ver cómo funcionan y dar razón de los mismos.

Resumiendo:

  • “ética” y “moral”, escritas en minúsculas y como sinónimos, se refieren a la moral vivida.
  • “Ética” y “Moral”, escritas en mayúsculas, se refieren a la reflexión filosófica sobre la moralidad, sobre las diversas formas de la moral vivida.
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12 enero 2010 Posted by | Ética, Filosofía | , , | 1 comentario